
(Dictado en el año 1994) |
Lee y estudia: forma tu propia base de conocimientos, ya que el mandatario es hombre de consulta, debe dominar su materia y actualizar constantemente su información.
Divulga tus conocimientos entre los colegas: el conocimiento no es privativo de una sola persona, es el premio a la aplicación y capacidad de esa persona y un bien social a compartir.
Se organizado: el ordenamiento de tu trabajo te permitirá el éxito en el mismo.
Defiende tus derechos: ubícate siempre como un trabajador con tus obligaciones y derechos, así se reconocerá en ti a un verdadero profesional, que no sobrevalora su trabajo ni subestima sus esfuerzos y exige que sea respetado.
Asesora con honestidad y cumple tu mandato: busca y otorga soluciones honestas y justas a los problemas registrales, ganando el prestigio de obrar con buena fe.
Se leal a tus actividades: perserva en tu accionar y pon tu voluntad al servicio de tu labor para ganar los frutos de la constancia.
Interésate a apoya al colegio que te nuclea: tu colegio es la realidad social que reconoce al mandatario en su cabal dimensión, el se encargará de cristalizar tus aspiraciones máximas, por eso bríndale colaboración.
Reconoce la dignidad del trabajo del mandatario: tu actividad es un vértice en el triángulo de tu vida, junto a tu persona, tu familia, procura enaltecerlo y sentirte orgulloso del mismo.
Ten fe en tu profesión: disipa tus dudas y dale confianza a tu persona, ten presente que con tu dedicación estás creando y fortaleciendo tu trabajo, el que atesora tu jerarquía profesional como mandatario.
Ama tu profesión: entrégale sin reservas lo mejor de tu intelecto, vívela intensamente con tu dinámica y encontrarás en ella una fuente más de felicidad.
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